He atendido en los últimos años una cantidad impresionante de mujeres que han sufrido abusos de diferente índole en su niñez o adolescencia. Es un tema doloroso y difícil. El pecho pareciera abrirse al medio y el oxígeno desaparecer. “Contarlo es como volver a vivirlo”, me dicen.

Muchas mujeres ni siquiera reconocen algunas relaciones sexuales como abuso, ya sea porque eran muy jóvenes o porque estaban “enamoradas” de ese compañero de escuela un poco más grande, no comprenden que lo que para ellas ha quedado en la memoria como “la primera vez” ha sido, en verdad, un abuso. Las historias de abusos y violaciones dentro de la familia son de a centenares y han generado en las mujeres abusadas un programa que las limita no solo en la vida sentimental o íntima, también en muchos otros aspectos que no son capaces de ver por sí solas.

Muchas mujeres me consultan si es posible borrar el recuerdo de un abuso en su vida.

Mi respuesta siempre ha sido dura pero sincera: NO.

Sí se puede hacer consciente, integrar, actuar en consecuencia y transformar. Liberar el programa.

Ahora, bien. Un abuso o violación vivido por una niña o adolescente, puede impactar en su vida de diferentes modos y en esto el rol de la madre (primero) y el padre (luego)  es fundamental. NO siempre que una niña o adolescente es abusada sexualmente deberá generar un PROGRAMA de abuso, sí en la mayoría de los casos pero no todos.

Algunos (solo algunos) signos emocionales de una mujer con programa de abuso:

1. Relaciones con hombres maltratadores (psicológica y físicamente)

2. Relaciones donde el rol de maltratador lo ejerce ella (mujer abusada) en diferentes formas

3. Trabajos con jefes o compañeros abusadores (en tiempo y dinero)

4. No saber administrar tiempo para sí misma, para sus objetivos y sueños

5. Poner a los demás siempre por delante de las propias necesidades para recibir amor a cambio

6. Establecer un rol denigrante en las relaciones sexuales con la propia pareja (rol de prostituta)

7. Abusar de otros de una u otra forma (puede ser en tiempo, en dinero, en pedir prestado y no devolver o devolver lo prestado deteriorado)

8. Convivir con la sensación de “estar manchada”

9. Mantener relaciones sexuales con su pareja a pesar de no sentir ganas y sentirlo como un nuevo abuso cada vez

10. Ataques de Pánico y/o Ansiedad

11. Ser sobreprotectoras de sus hijas e hijos pero en muchos casos incapaces de detectar si sus hijos están siendo abusados. Etc…

Algunos (solo algunos) diagnósticos médicos de una mujer con programa de abuso:

1. Cáncer Cervicouterino

2. Infertilidad (Programa de No tener hijos)

3. Sobrepeso (generalmente localizado en piernas, glúteos y abdomen)

4. Ovarios poliquísticos

5. Cáncer de mama

6. Incontinencia urinaria

7. Infecciones urinarias crónicas. Etc…

¿De qué depende que se genere un programa de abuso?

Cuando una niña es abusada, por ejemplo, por un miembro de su familia (hermano, tío, primo, padrastro, padre, abuelo, etc) lo que va a determinar que este evento se convierta en programa será la respuesta que la MADRE de ante el hecho.

Cuando la niña o joven acude a su madre a contarle lo sucedido y la madre lo niega o lo minimiza o directamente la trata de mentirosa, estamos frente a una niña que está siendo desprotegida por su propia madre y en ese instante se creará lo que se denomina eneagrama, esto es la semilla inicial de un programa de abuso. Lo que genera el programa no es el acto de abuso o violación en sí sino la negación materna de defensa. La niña o joven acaba de vivir una experiencia dolorosa y la negación de parte de su madre la hace entrar emocionalmente en shock. El shock puede incluso hacer que la niña (si es muy pequeña) esconda para siempre en su inconsciente el hecho. Lo cual no evitará el programa y sus consecuencias, al contrario, será más difícil siendo adulta trabajar en cambiar el programa ya que para acceder a esos recuerdos ocultos el camino será más largo.

Frente al abuso que ha sufrido una hija, ¿cómo se evita que se genere un programa?

1. Creerle SIEMPRE a la niña (primero).

2. Escuchar todo lo que tenga para contar y preguntar más sin mostrar desesperación ni escándalo.

3. Abrazar, calmar  y contener con palabras que le den a entender a esa niña que ella NO es culpable de lo  sucedido. Repetir esto una y otra vez.

4. Hacer entender a la niña que quien ha cometido un DELITO es la persona que abusó de ella.

5. Hacer la DENUNCIA penal correspondiente y mostrar INDIGNACIÓN frente al acto cometido por el abusador.

6. Volver a hablar y conversar del tema. No dejarlo en el olvido.

7. Separar al familiar abusador de la familia. No permitir que participe más en las actividades familiares. Para el inconsciente de una niña, que el delincuente y ella tengan los mismos tratos por parte de la familia puede ser devastador. NO son iguales, EL es el abusador y ELLA la víctima.

Lo que genera el programa de abuso que afectará a esa persona por el resto de su vida NO es el abuso en sí. Lo que asienta el programa es que “MAMÁ no me protegió, no me creyó, no me defendió, no hizo nada al respecto.”

 

Cuando la mujer (ya adulta) mantiene su programa de abuso, es decir que no lo ha tratado, hablado, transformado. Lo peor que puede ocurrirle es tener contacto con el abusador. En los casos donde el abusador ha sido un familiar con el cual la mujer abusada aún tiene contacto, el daño es doble. Su inconsciente no reconoce tiempo y espacio, para su mente ella está siempre “en peligro” y “la familia” sigue sin hacer nada al respecto. En cada encuentro con ese familiar abusador ella vuelve a vibrar en la niña desprotegida y atacada que fue.

¿Cómo se transforma un programa de abuso?

Primero haciendo consciente el hecho, traerlo de la sombra a la luz. Esto es tomar consciencia.

Luego comprender que el mayor dolor ha sido el silencio cómplice de quienes lo sabían (si lo sabían)

Sigue actuar en consecuencia. Este suele ser el paso más difícil pero el transformador y dependerá de cada historia lo que haya que hacer.

Trabajar el perdón y la misericordia para con una misma.

Comenzar a ver los cambios consecuentes de la ampliación de consciencia en el presente y disfrutar de la vida con permiso, por primera vez.

 

El trabajo puede doler al principio pero paso a paso la emoción hacia liberación hace que la persona se sienta más y más fuerte y pueda ver eso que le han hecho desde una distancia sabia que le dará respuestas para los problemas presentes de su vida. Porque, claro está, un abuso sufrido en la niñez o adolescencia no resuelto y oculto por años, trae malas consecuencias para la vida presente SIEMPRE.

Cuando una mujer se niega a transformar el abuso que ha sufrido, tiene que saber que el programa podrá ser heredado por sus hijas o hijos. Los programas no desaparecen por silenciarlos, sobreviven generación tras generación porque son energía encapsulada. Hay que liberar y sanar.

Si alguien abusó de ti, tienes que saber que cometió un DELITO GRAVE y que tú no has colaborado conscientemente para que eso sucediera. Pero eres responsable en el HOY de no transformar esa emoción oculta que sigue afectándote.

Tienes derecho a sanar y ser feliz. A eso viniste, no demores más. No hay nada que temer.

(María Van)

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