El efecto observador – percíbelo desde otro punto de vista

M: Bien ¿Qué creencias o mandatos puedes decir que ya no quieres para tu vida? Esos que detectaste, pero dijiste: “esto, muy bien lo creían mis padres, mis abuelos, pero yo ya no lo quiero para mí”


T: El de “más vale sola que mal acompañada”, “sola se vive mejor” ¡Pues sí!… No tengo pareja…


M: Más vale sola que ¿Qué?…


T: Que mal acompañada.


M: ¡Pero ese está buenísimo! o ¿Prefieres estar mal acompañada, a sola? 


T: ¡Ah no! Sola.


M: Momento, momento, freno de mano. ¿Qué le pasa a esta mujer? 

A ver, una cosa bien que nos dijeron… Bueno, no sé. Acá cada uno es libre de elegir, pero piensen bien lo que dicen porque terminan con un mareo que… Yo diría que más vale solo que mal acompañado, pero bueno… ¿no?

¿Cómo era el tema de estar sola? ¿Qué es lo que creían tus padres? O ¿Tu madre? ¿Quién te pasó esto?


T: Mis padres se divorciaron, después de que se divorciaron mi mamá decía así: “Más vale sola que mal acompañada”, refiriéndose a mi papá.


M: Perfecto, qué buen ejemplo de coherencia emocional tu mamá ¿Hablaba mal de tu papá?


T: Nunca me casé, nunca. Pues no me he casado, ahorita ni novio tengo porque pues “más vale sola que mal acompañada”.


M: Claro no, pero a ver. Vamos a romper ese cuento que te estás armando de que “nunca me casé porque más vale sola que mal acompañada”. 

Cuando yo estoy mal acompañada me tengo que separar, eso es coherencia emocional, eso es autoestima, eso es quererme a mí misma, a mí mismo. Ahora, yo no creo que tú nunca te hayas casado porque tu mamá decía “más vale sola que mal acompañada”. Tal vez no tienes pareja o no te casaste o no tienes novio porque tienes una creencia limitante con respecto a los hombres. Es decir, evidentemente crees que cualquier hombre es mala compañía.

 

T: Sí… y sí. Aparte tengo un tema con el dinero. Si no tienen dinero no, no, no, es que no se da… es que no, no, no, ni me gustan. No nada… tienen que tener dinero.

 

M: ¿Si no tienen dinero? a ver ¿De qué estamos hablando? porque según Wall Street hay diferentes rangos de lo que es clase media, clase media alta, rico, o millonario, multimillonario, entonces… ¿de qué hablamos? 

¿Hablamos de un señor que no trabaja, que está todo el día mirando la televisión y pretende que lo mantengas? o ¿Hablamos de un señor que tal vez conduce un Uber y se gana su dinero así? ¿Qué es que no tiene dinero?

 

T: Hmmm… Si, si conduce un Uber… no, ni hablar.

 

M: ¿Por qué? Ganan muy bien algunos conductores de Uber. ¿Qué tendría de malo?

 

T: Si. Para que me guste tiene que traer buen carro, tiene que tener buena casa. Un buen carro de cierto precio para arriba y así.

 

M: OK ¿Un carro de qué precio para arriba? Dímelo en dólares, sino no te voy a entender.

 

T: Bueno, en marcas…

 

M: A ver, por ejemplo ¿qué?

 

T: Un Audi, BMW, un Mercedes… algo así.

 

M: ¡Ay! qué bajo vuelas, que bajito sueñas. Yo quiero uno con un Tesla o que mínimo tenga un Aston Martin… (risas)

 

T: Un Masseratti puede ser también, pero no me lo he encontrado.

 

M: Ok ¿y tú tienes alguno de esos carros? ¿Conduces alguno de esos carros? ¿Es tuyo?

 

T: No, no. No tengo nada.

 

M: Claro, no. ¿Y por qué crees que un hombre que llegó a ganar el dinero como para comprar uno de esos carros va a elegir a una mujer que no logra generar esa cantidad de dinero? ¿Qué tienes para darle a cambio?

 

T: Hmmm. Bueno comprensión, compañía… eso.

 

M: Bueno, estoy segura que ese hombre puede pagar todo eso. Puede ir a un buen psicólogo, a un buen coach. Un hombre de ese nivel puede ir a coacharse a Miami con Tonny Robins. 

No, no creo necesite tu compañía, tu comprensión.

 

T: Hmmm… amor.

 

M: ¿Amor? ¿Le vas a ser sincera? ¿Le vas a decir “estoy contigo por el carro, porque tienes dinero”? ¿O esa parte no se la vas a decir? Porque no decírselo no sería amor.

 

T: Hmmm… no lo sé, no lo sé. Si soy capaz de decírselo. Lo he hecho.

 

M: Ok, entonces… y acá no hay juicio. A mí me parece perfecto. ¿Podrías decir que no tienes problema y hasta te entusiasma la idea de ser prostituta?

 

T: Hmmm… si.

 

M: ¿Sí?

 

T: Si, si no tengo problema.

 

M: ¿Ya empezaste a diseñar tus anuncios? te estoy hablando en serio.

 

T: No.

 

M: ¿No? ¿Y por qué no empiezas?

 

T: No, todavía lo sigo disfrazando.

 

M: Ah, eso se llama contrato. Es decir, todas las parejas tienen un contrato ¿Sí? Y en muchísimas parejas (más de lo que creemos) hay un contrato donde entra implícita la prostitución de alguno de los dos, sólo que no se lo dicen a la cara; pero, ser honesto con uno y decir “la verdad es que yo quiero esto…” 

Cuando una persona (y esto lamentablemente es muy común en mujeres más que en hombres; pero, le sucede a algún que otro hombre también)… cuando una mujer quiere a un hombre por determinadas características económicas o profesionales es en general porque esa mujer no cree que pueda conseguir eso por ella misma, no se cree capaz. 

 

Como tú colgaste los tenis en ese aspecto, tiraste la toalla, no crees que lo puedas conseguir. Inconscientemente estás buscando un hombre, una pareja que traiga eso a tu hogar ¿si?. Entonces, en mi casa va a haber un título universitario, no el mío, el de mi marido. En mi casa va a haber estacionado, aparcado, este carro y este otro y esta cantidad de dinero, no mío, de mi marido, pero está a mi nombre, tenemos la cuenta bancaria a nombre de los dos, porque yo nunca me creí capaz de conseguir esto por mí. Y no está para nada mal que dentro de las características de un hombre que te gusten a ti tenga “x”, conduzca “x” carro… no está ni mal ni bien, el problema empieza cuando deseas eso porque no crees que tú lo puedas conseguir. Ahora, si tú me dices “yo sí me lo puedo conseguir”, “yo si me lo puedo comprar… conduzco un carro así y parte de lo que quiero es un hombre que esté en mi mismo nivel económico o socioeconómico…” ¡Ah! Ok, estamos hablando de otra cosa. 

 

Por supuesto… a ver, a mí un hombre (estoy hablando por mí, María) me resulta atractivo… o, me llaman la atención hombres que tienen determinadas características, empecemos por lo general. Me gustan los hombres muy altos, me encantan los hombres pelones (que no tienen pelo) en general ¿No? Me encantan los ojos claros. Bien, si ese hombre, con todo eso, además viene conduciendo un Tesla ¡Qué bueno! ¡Qué bueno!… pero, sólo por el Tesla no me excita un hombre, ni me interesa, ahí ya tenemos un problema. ¿Cuál es el problema? Que para yo estar cerca de cierto objeto material creo que tengo que establecer una relación, o sea un campo emocional con una persona cuando en realidad no es necesario. Entonces, indefectiblemente voy a terminar en una relación tóxica, indefectiblemente voy a terminar en una mala compañía. 

 

¿Quién te hizo creer que el hombre que tenías que conseguir tenía que tener mucho dinero?

 

T: Lo he buscado, eso. Quién me lo hizo creer y no lo encontré… porque de mamá, de mi casa no viene, no.

 

M: ¿Tus padres tenían mucho dinero?

 

T: No.

 

M: ¿Y qué hablaban del dinero?

 

T: Pues que no, no, que no había. Casi no se hablaba y cuando se hablaba era de que se pedían dinero uno al otro y que “no hay” y puros renegar por el dinero y ese tipo de cosas, pero no…

 

M: ¿Tú la viste a tu madre o la escuchaste exigirle más dinero a tu papá?

 

T: No, no le exigía, nada. Y eso, en la adolescencia yo le reclamaba a mi mamá que por qué no le exigía… hasta que en la pensión alimenticia cuando ya se divorciaron ahí pidió, pero tampoco exigió tanto y esas eran mis rabias.

 

M: A ver, vamos a recular un momentito. Vamos a frenar el Mercedes Benz (risas) A ver ¿qué edad tenías cuando se divorciaron tus padres?

 

T: 12

 

M: Y ¿Quién dejó a quién? ¿Qué te han contado?

 

T: Mi mamá lo corrió de la casa porque andaba con otra persona, él.

 

M: Tu papá le fue infiel a tu mamá y a partir de ahí tu mamá decidió: “Ok, me divorcio. Esto no va más”

 

T: Si.

 

M: Y tu padre debía pasar la cuota alimenticia, el dinero para tu manutención y ¿qué? ¿No lo hacía? ¿Mandaba poco? ¿Lo hacía cuando se le ocurría? como tantos padres creen…

 

T: Si, al principio no lo hacía, por cuestiones de eso del juicio, que se tenía que esperar. No lo hacía, a veces llevaba cosas de comida, pero, ya después se pasó una pensión que fue muy poco… mi mamá batallaba pues, poco porque mi mamá batallaba con lo que pasaba él de pensión y con lo que ella ganaba…

 

M: Batallaba… te refieres a que tu mamá ¿renegaba?, ¿se quejaba? 

 

T: Si, se quejaba y que no alcanzaba para muchas cosas.

 

M: Claro ¿y no le reclamaba a tu papá? ¿No iba a la justicia y volvía?

 

T: No.

 

M: ¿Por qué no lo hacía? ¿Qué decía ella?

 

T: No, no, no, no… simplemente no lo hacía y ya. No decía nada, simplemente no lo hacía.

 

M: ¿Cómo es tu relación con tu papá hoy?

 

T: ¿Mi papá? Buena, un poco distante, pero es buena. 

 

M: ¿Es buena porque es distante?

 

T: Si.

 

M: “De lo bueno poco” dicen ¿no? (risas)

 

Bueno, Teresa, a ver… si tú quieres ejercer como prostituta a mí me parece muy bien, no tengo juicio sobre eso. Ahora, te advierto que no tiene que ver con tu misión de vida, ni lo vas a ejercer como una pasión. Lo que vas a hacer en ese rol de prostituta es una y otra vez, relación tras relación buscar a tu papá. Eso es lo que quieres “a papá” que me dé ahora todo junto lo que no me dio y mi mamá no se animó a pedir “lo quiero todo junto”. Porque si tu padre hoy tuviera que pagar una condena por no haber pasado todo el dinero que tenía que pasar, seguro que te compras 2 o 3 carros de esos que quieres (o más, capaz).

 

Tienes que saber esto. Estás buscando a tu padre por eso no te emparejas porque mentalmente eres sana y una mujer sana por supuesto no quiere emparejarse con su papá. No, no es sano. Es todo un entramado inconsciente que te has ido armando a partir de que tu padre faltó como padre porque económicamente… Estamos claros que los padres pueden tener épocas de poco dinero, y lo que sucede es que generalmente mamá hace malabares y los padres (generalmente porque hay casos que es a la inversa) cuando se divorcian los hombres creen que pueden pasar el dinero cuando quieran, pueden pasar menos. 

 

Bueno tu padre evidentemente se hizo su propia regla ¿no? Él iba a pasar lo que podía cuando quería, cuando tenía ganas, vaya uno a saber y tu madre no reclamó como tantas mujeres, porque le daba miedo, porque no quería discutir, porque el sistema judicial en Latinoamérica es terrible con respecto a esto. Desgasta a la mujer, vaya uno a saber por qué. Y ahí te quedaste esperando, inconscientemente a un hombre que venga a solucionar toda esa parte económica para que tu mamá no batalle más, para no escucharla batallar más y que resuelva esa injusticia en la que vibraste cuando eras chica. 

 

Entonces eso es lo que estás buscando ¿no? Y ahí estás como tu mamá, tampoco lo logras tú, por que estás ahí esperando que venga un hombre a que te lo de.

 

Bueno, tienes que saber que tú puedes conseguirte el carro que quieras, la casa que quieras, los viajes que quieras, el nivel de vida que quieras por ti misma. Que a quien estás buscando en un tipo de relación así es a papá. Que primero sí, “quédate sola”, porque sólo vas a encontrar malas compañías hasta que te conozcas de verdad desde el corazón.

 

Cuando te conozcas de verdad, co-crees tu vida, vas a tener todo lo que desees y más, y ahí si te vas a emparejar. Y si te siguen atrayendo hombres que aparte de otras cosas tienen dinero, no hay conflicto con eso; pero, quién sabe te permites sentirte atraída por un hombre que tiene una conversación interesante, buen sexo y el dinero te lo generas tú y eres libre. 

 

De hecho, está buenísimo. Porque el señor que conduce un Uber (que lo pusimos como ejemplo) mira para empezar sale a trabajar todos los días y posiblemente pueda pagar su renta, su comida, si tiene hijos pueda pagarles una manutención y tal vez sea muy bueno en la cama y te lo estás perdiendo por esta creencia limitante que tienes.

 

Igual, te aconsejo que si quieres probar jugar a la prostituta lo hagas, ¿sabes por qué? Porque ahí te vas a terminar de dar cuenta de todo esto que te explico hoy. Te vas a dar cuenta que lo que estás buscando es a papá.

 

Pruébalo. No hay juicio, no tiene por qué enterarse nadie si no quieres y te diviertes, luego me cuentas cómo te fue. ¿Ok, Teresa?

 

T: Correcto, María. Gracias.

 

M: De nada.

 

(María Van)

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